martes, 24 de enero de 2012

Presentación del poemario "Hachís" de Ramón Pereira

martes, 24 de enero de 2012

El domingo 29 de Enero a las 20:30 en el local de escrituracreativa.net, carrer Sant Llàtzer 6, 08001 Barcelona, presentará su libro "HACHÍS" poemario psiconautico de versos y prosa poética inspirado en las calles de Barcelona.

Habrá barra de bar para todos los presentes y entrada gratuita.

!Os esperamos!
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martes, 8 de noviembre de 2011

El andamio - Isabel García

martes, 8 de noviembre de 2011

Julio, experto en seguridad, no podía dar crédito a lo que vió esa mañana desde su balcón. Lo resumió cómo “historia de un accidente anunciado”.

El lunes comenzó el montaje de un andamio en el edificio en frente de su casa. Era viernes y seguían montándolo. Durante la semana, Julio había desarrollado un nuevo y macabro hábito mientras se tomaba su primer café del día; apoyado en el balcón hacía quinielas sobre cual de aquellos trabajadores sufriría “el accidente”.

El montaje del andamio era muy sencillo, la dificultad radicaba en la habilidad que tiene el ser humano de convertir lo fácil en difícil. El equipo de trabajadores parecía la final de la Copa de las Naciones. Las apuestas habían pasado desde Colombia, el lunes, Rumanía el martes, Argentina el miércoles y España el jueves.

Pues bien era viernes 08:00 de la mañana. Julio salió al balcón para seguir con su ritual semanal cuando de repente vio como desde el séptimo piso, Rumanía resbalaba con una lata, chocaba con la barandilla al tiempo que en efecto dominó caían al vació un montón de tubos metálicos y detrás de ellos, al estilo circense, Rumanía, como si fuera un trapecista en un salto mortal sin red. Vaya sorpresa ¡ – se dijo Julio- ya que nunca fue uno de sus favoritos.

Ahora la apuesta era si llegaría antes al suelo los tubos o él. En la caída, al pasar por el segundo piso, su pie se quedó enganchado en una soga que colgaba de un cubo lo que frenó en seco la caída.

Debido al susto Rumanía se había desmayado por lo que balanceándose como un péndulo de un lado a otro del edificio, era incapaz de responder a los gritos de sus compañeros. Julio, tragó saliva y suspiró mientras se limpiaba el café que le había caído en la camisa del susto.

Atendiendo a una ley universal por la cual “si las cosas puedan empeorar, lo hacen”, se desencadenaron los siguientes acontecimientos. Colombia, Argentina y España corrieron a reunirse en el segundo piso para intentar soltar a Rumanía de la cuerda y darle asistencia. Después de numerosos gritos y ademanes entre ellos debido a la dificultad para soltarlo, decidieron democráticamente que lo bajarían suavemente con la ayuda de una polea, la cual tenía su anclaje en el séptimo piso.

Mientras Colombia y Argentina bajaban a la calle con la intención de atar en una pequeña plataforma unos cuantos tubos metálicos y de esta manera hacer contrapeso para bajar el cuerpo lentamente, España vigilaba al accidentado por si despertaba, el cual seguía atado y colgando en el segundo piso.

Debido a que ninguno de ellos calculó el peso del cuerpo, al terminar de atar los tubos, Argentina levantó el dedo pulgar a España como señal para que soltara el cuerpo lo cual precipitó el resto de circunstancias por un principio simplísimo de física. El cuerpo comenzó a descender rápidamente a una velocidad inversa pero proporcional a la de los tubos metálicos.

Así fue como Rumanía recobró la consciencia al caer sobre Colombia y Argentina. Éstos magullados y con alguna que otra fractura intentaban levantarse cuando los tubos que habían llegado al séptimo piso a la misma velocidad que cayó el cuerpo, se soltaron de la plataforma por el fuerte impulso y empezaron a caer sobre ellos. Motivo por el cual Rumanía volvió a perder el conocimiento.

España que estaba en el segundo piso contemplando la escena, se vio incorporada a la misma cuando el último tubo lo golpeó la cabeza y lo hizo caer encima de Rumanía, Colombia y Argentina.

Cuatro ambulancias y dos coches de policía cortaban la calle. Julio había llamado a la primera, el resto fueron llegando como los acontecimientos.

Lunes 08:00 de la mañana, Julio café en mano salé al balcón. Todavía mantenía en la retina los acontecimientos del viernes anterior pero esta vez tras cinco minutos de experta observación y después de ver a los suplentes, apostó por el chino que servía la terraza al lado de la obra.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

El más allá - Miguel Llobet

jueves, 3 de noviembre de 2011
Me senté al piano –éste, estaba encajado en el espacio entre la pared, de la
librería y el ángulo de la puerta– era un piano clásico, sobre el cual colgaba de la pared un
espejo hexagonal de estilo antiguo– abrí la partitura y empecé a tocar.

De repente, tuve la sensación de tener una mirada clavada en mi espalda mire al
espejo, pero no vi a nadie –¿eres tu cariño?–pregunté, pero no hubo respuesta...

Todo había empezado hace algunos años en la antigua casa donde vivíamos. En
aquella época se había puesto de moda el juego de la “Agüija”, consistía en poner unas
letras grandes escritas en un papel sobre la mesa y un vaso al revés, alrededor se
sentaban los participantes y apoyaban un dedo sobre el vaso, éste debía moverse –
debido a las energías de los asistentes – y señalando las letras correspondientes. Dar una
respuesta a las preguntas que se hacían por los presentes.

Un día se reunieron las amigas de mi mujer en casa y comenzaron con el ritual,
sentándose alrededor de la mesa apoyando el dedo indice en el vaso y concentrándose,
el esfuerzo fue inútil, el vaso no se movió, lo repitieron una, dos, tres, y más veces sin
resultado alguno. Hartas y decepcionadas acordaron averiguar si lo estaban haciendo
correctamente.

A la semana siguiente lo intentaron otra vez y con el mismo resultado– estaban
cansadas y a punto de abandonar– fue entonces cuando mi mujer me pidió que me
sumara a ellas, pues yo tenía muy buena energía, según ella.

Lo hice pensando más en acabar de una vez y así poder cenar que por otra cosa.

Las instrucciones eran apoyar el dedo en el vaso, no pensar en nada y permitir que
tu cuerpo fuera un medio para que los espíritus pudieran usarlo para contestar a las
preguntas que se le hacían.

Obedecí rigurosamente, y al tercer intento el vaso se movió y aquí empezó mi
suplicio, pues ha partir de entonces comencé a ser miembro activo de estas reuniones
que por lo demás se convirtieron en habituales y exitosas.

Unos meses después estando solo en casa comencé a percibir algo muy extraño,
en primer lugar percibí una sensación desconocida, como una presencia extraña que yo
notaba pero no veía, era como si en el salón hubiera entrado alguien, notaba su presencia
su mirada. Pero no había nadie.
El más allá

Con el tiempo se fueron incrementando, lo percibía casi siempre, incluso a veces
inmerso en la lectura de un libro me sobresaltaba por un instante, esa mirada que no veía
se había posado en mi y me sacaba de mi lectura.

Se había despertado una parte sensorial oculta en mi hasta aquel momento, algo
espiritual dormido y que de pronto había cobrado conciencia.

Lo atribuí a los juegos de la “Agüija”, pues yo nunca había tenido tal clase de
sensaciones.

Empecé a sentirme observado permanentemente e incluso cuando cerraba la luz al
acostarme siempre tenía la sensación de que había alguien más en la habitación, Excepto
si estaba con mi mujer o había alguien en casa, entonces no percibía nada de todo ello.

Anuncié que no contaran conmigo para este juego, con la consiguiente decepción
por parte de todas, incluida mim mujer, insistieron, pero mi decisión era irrevocable. Y se
acabaron para siempre las sesiones.

Mientras, intenté no volverme loco y trate de integrar esta presencia en mi vida
cotidiana, le puse nombre y cuando no se encontraba en casa alguna cosa en su sitio,
pensaba– vaya ha sido Trisky– que era el nombre que le había puesto – que lo habrá
cambiado de lugar.

Así con el paso del tiempo, me acostumbré a esta presencia, aunque con el paso
del tiempo se fue desvaneciendo – o eso creí yo–
Hoy cuando por primera vez desde entonces he vuelto a percibir algo extraño

Mientras tocaba el piano he vuelto a tener la sensación de que no estaba solo, a
través del espejo no he visto a nadie, he llamado a mi mujer pero ella no esta en casa, y
he visto aterrorizado como la puerta entreabierta del pasillo se ha ido cerrado muy
despacio, como si alguien la estuviera acompañando. Me he levantado y me he dirigido
hacía el pasillo, de repente el piano a comenzado a sonar, las teclas se movían pero no
se veía a nadie tocándolas.

La sangre se me ha helado, los ojos casi me han salido de las órbitas y por un
instante todo me daba vueltas, de espaldas a la pared apoyándome en ella me he ido
acercando al piano y de repente con un acopio de valor he bajado la cubierta. El piano a
dejado de sonar, el taburete se ha movido hacía atrás y un pequeño soplo de viento me
ha llegado a mi cuando la puerta del pasillo se ha abierto. Continúa...

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L’ACCIDENT - Àngels Mas Jordana

El miro allà al llit, en posició fetal, ara plorant, ara sanglotant, a estones gemegant com un animal ferit... i a més, sento el que ell sent, té por d'obrir els ulls, no vol veure’s ara, es sent molt trist, com si tingues un forat que el fa sentir buit per dins.

Ha arribat al límit, ja no pot mes, el seu cos és ara com una titella sense fils, s'ha desmuntat. Es incapaç de fer un moviment conscient, no pensa, no controla, sols respira amb prou feina.

Els darrers dos dies ha viscut com un autòmat, des de la fatídica trucada.

-El Senyor Antoni Muntaner?

-Si, digui, soc jo.

-El marit de Roser Corones Monné?

-Si, què passa?

-Sóc l’inspector Rovira de la Guàrdia Urbana. Lamento haver de donar-li una mala notícia, Sr. Muntaner, però la seva dona ha tingut un accident fatal amb la moto, està a l’Hospital de Sant Pau. Necessito que vingui a Urgències per identificar el cadàver.

-...

-Sr.. Muntaner? Em sent? Vol que passem a recollir-lo?

-Nnno, nnno cal... ja vinc jo.

Desprès el viatge fins a l'Hospital, l'entrada, les preguntes, fins arribar a un espai amb cortines, tota l'estona dient-se "segur que és una equivocació, segur que no és ella", tot i que l'ha trucat al mòbil moltes vegades i no contesta mai...

Per fi un metge aixeca el llençol i allà està Ella, la seva estimada, bastant tacada de sang, bruta, però amb la cara sencera, amb els ulls tancats, aquests ulls verds que tant li han agradat sempre, i ara per força ha d’acceptar la seva mort.

Desprès un desgavell de gestions. Avisar a la família, signar informes, funerària, assegurances, taller de la moto...

Per fi, dos dies desprès, tot ha acabat. Ella ja és un munt de cendra, que encara no sap on posar, i tota la casa està buida, perquè ell, també esta buit.

Per fi s'ha deixat anar, allà al llit, en posició fetal, ara plorant, ara sanglotant, a estones gemegant com un animal ferit...

Jo el miro i l'entenc. Em sap molt greu.

M'acosto i m'estiro al seu costat, l'abraço com tantes vegades he fet.

-No et deixis anar, queda molta vida per endavant. Cal seguir vivint, no vulguis fer-ho tot de cop, ves agafant petits reptes dia a dia. Ara et convindria sortir a caminar una mica, decideix quina jaqueta agafes, mira si fa fred. No t’obsessionis, amb el temps, les coses milloraran.

El segueixo abraçant i li dic, com tantes vegades he fet:

-No estas sol, soc aquí amb tu, t'estimo.

Ell sospira, es mou una mica, però no s’aixeca, es deixa caure un altre cop al llit, plorant.

Em sento impotent per ajudar-lo, Perquè ell no m’escolta. Està aïllat en el seu dolor.

I jo ho se i ho entenc. Per què estic morta.

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