A medida que mis días se van sucediendo, voy cometiendo pequeños y sutiles errores. No los cometo muy a menudo, pero sí de vez en cuando. Uno de ellos tuvo lugar hace un mes. Una compañera de la clase de arte renacentista del centro cívico de La Castellana soltó un comentario soez en medio de una conversación que tuvo lugar tomando un café en la terraza de un bar, después de una de esas clases. “Tiene que ser excitante cometer un pecado”dijo; para luego agregar:”Por pequeño que sea. Por más duro que sea después el remordimiento”. Bien, pues mi error esa vez fue no dar el asunto por zanjado, no catalogar aquella frasecita como vulgar y estúpida; incluso después de un mes de aquel incidente me sorprendo a mi misma de no haber empezado en aquel mismo instante a detestar a aquel rostro patéticamente infantil, en especial los labios de los que salió despedida aquella frase.
En contra de todo ello, me puse a pensar, poco a poco fui notando cómo la frase se había instalado en la sala de mi subconsciente; pero al principio ésta era algo minúsculo; se fue haciendo grande y tomando forma a medida que transcurrría la semana.
Dado que, a pesar de que aquella frase caló en mi, no lo hizo de forma instantánea, y no se puede decir que Alicia, la autora de la misma, fuese como un tirador al arco que acierta con su flecha en el blanco al primer intento, sino que tardó un minuto largo en instalarse, como he dicho, en mi mente, pude observar en ese lapso de silencio que la siguió, cómo Andrés, el compañero que estaba con Alicia y conmigo en la terraza, sonreía casi imperceptiblemente. Era la suya una sonrisa fugaz, pero de hombre inteligente, y maduro.
Tres semanas después de aquello, tuve oportunidad de tener una conversación con Andrés, a solas él y yo. Él estuvo unos quince minutos hablándome y, a pesar de mis esfuerzos por evitarlo, la mayor parte de lo que él me contó se me pasó por alto; todavía estaba yo dándole vueltas a la soez frase de Alicia.
Andrés se mostraba locuaz aquel día, su cháchara parecía no tener fin. Le cogí el hilo cuando estuvo a punto de terminar. Mientras él hablaba, yo pensé en ese momento en detenerle, en decirle que no le podía seguir si iba tan deprisa. Sin embargo, fue él quien se detuvo. Entonces le miré. Y él me habló.
-¿Te ocurre algo?-me preguntó.
-Nada-contesté. Quería mostrarme altiva, demostrarle que nada tenía porqué ocurrirme. Sin embargo, ese “nada” había sonado poco sonoro, apenas audible.
-Ya- dijo Andrés, con sorna.
Entonces le expliqué lo que ocurría. Le expliqué los estragos mentales que había causado la frase de Alicia en mi. El insufrible contraste que surgía de detestar al comentario en si y a quien lo había pronunciado, y aquel deje de dependencia que había provocado el haber estado dándole vueltas durante una semana entera; además estaba el hecho de que todo aquel pandemonium emocional se podía haber evitado dando por concluido aquel asunto desde un principio, se podía haber evitado si una vez pronunciada la frase, yo la hubiese catalogado de vulgar y la hubiese olvidado; todo empezó por haber empezado a darle cierta importancia.
-Ajá-asintió Andrés cuando mi explicación hubo finalizado. Después ambos permanecimos en silencio, quizá él sopesando todo lo relatado, y yo esperando una respuesta que me fuese útil. Al final preguntó, para mi sorpresa -: ¿Que haces esta noche?
Aquello provocó, como he dicho, mi sorpresa, para luego consternarme; por último me resigné exhausta, y le pregunté qué quería decir con aquello.
-Me gustaría llevarte a un sitio-dijo Andrés, pero antes de que yo pudiera expresar mi rotunda negativa, agregó-: No acepto un no por respuesta.
De modo que al final acepté.
Cuando estábamos a punto de llegar le pregunté a Andrés cual era ese sitio tan especial al que me quería llevar. Lo dije con el corazón en un puño, pues había visto por la ventanilla de mi lado cómo un grupo de chiquillos que posiblemente rondaban la adolescencia propinaban una brutal paliza a una persona a la que no pude ver. “No es un sitio especial propiamente dicho”, dijo Andrés.”Sencillamente quiero que veas algo”. De lo que yo no tenía duda era que había oscurecido mucho y estábamos en un barrio apartado y bastante polémico de Madrid en el que yo no había estado nunca. El coche se detuvo y Andrés y yo bajamos. Entonces vi a Andrés que cruzaba la calle al ver que no había coches. Supuse que lo debía seguir, de modo que lo seguí. Él se detuvo delante de una furgoneta aparcada en la otra acera. Cuando llegué a donde estaba él, me hizo señales de que ahí nos íbamos a quedar. “Alicia está ahí”, dijo Andrés. “¿Qué hace ahí?”, pregunté yo. “Tu asómate y mira, pero procura que no te vea”. Extrañada y asustada a un tiempo, me asomé.
Alicia estaba en la terraza de un bar mugriento rodeada de hombres que bebían cerveza en botellas. Alicia era la única mujer que había allí y acariciaba con su mano izquierda la zona púbica de uno de los hombres, sentado a su lado, mientras le decía cosas cerca de su oído. No pude ver cómo vestía Alicia de cintura para abajo, pero me lo podía imaginar.
Me volví exaltada, y le pedí a Andrés que nos fuésemos. Él asintió y accedió.
Cuando estuvimos lejos de aquel barrio, interrogué a Andrés. “Pero, concretamente, ¿qué querías conseguir con esto...?, quiero decir, trayéndome aquí. Me lo podías haber dicho y hubiera bastado”. “Diciéndotelo-dijo Andrés mientras conducía y yo le miraba- pudieses haberme no creído; además, era mejor que lo hubieses visto”. “¿Para qué?”, inquirí, al borde de la histeria. Pero Andrés callaba.
Aquello no hizo desaparecer del todo mi pequeña obsesión por la frase pronunciada por aquella chica, pero la atenuó. Sin embargo, no sé todavía si era esto en lo que Andrés me quería ayudar; él nunca me lo dijo.
La frase de Alicia (Mario Martínez)
Publicado por Sergio Monguiló | 01:54 | atrapa la paraula, relatos | 0 comentarios »Ejercicio Torre LLobeta - La descripción en la fantasía
Publicado por Sergio Monguiló | 15:23 | escritura creativa | 0 comentarios »Hola a tod@s!
Os recuerdo que el martes que viene el ejercicio es el siguiente:
Relato donde veamos claramente un mundo de Sci-Fi o fantasía. Vigilad la descripción que será el tema a tratar (3 páginas / doble espacio / letra 12)
Lecturas recomendadas:
La naranja mecánica. A.Burgess
Elric de Melniboné. M. Moorcock
Como este último es dificil de encontrar fijarós en la entrada que hace esta novela.
Elric de Melniboné (M.Moorcock)
Su carne es del color de una calavera blanqueada al sol y el largo cabello que le cae sobre los hombres es de un blanco lechoso. En su testa ahusada y hermosa destacan dos ojos sesgados, tristes y de color carmesí, y de las amplias mangas de su blusón amarillo surgen dos manos delgadas, también del color del hueso, que descansan en los brazos de un trono esculpido en un único e inmenso rubí.
Los ojos carmesí muestran preocupación y, de vez en cuando, una mano se alza para tocar un yelmo ligero, colocado sobre la cabellera blanca, un yelmo fabricado con una aleación oscura y verdosa exquisitamente batida hasta darle la forma de un dragón a punto de emprender el vuelo. Y, en la mano que acaricia la corona con gesto ausente, luce un anillo con un raro solitario de piedra de Actorios cuyo corazón cambia a veces perezosamente y toma nuevas formas como si fuera humo dotado de conciencia, tan inquieto en su prisión diamantina como el joven albino en su Trono de Rubí.
Contempla la extensa escalinata de peldaños de cuarzo en la que se entretiene la corte, bailando con tal delicadeza y etérea gracia que parece un cortejo de fantasmas. Él reflexiona mentalmente sobre cuestiones morales y tal actividad, por sí sola, le separa de la gran mayoría de sus súbditos, pues estos no son humanos.
Tales son las gentes de Melniboné, la Isla del Dragón, que gobernó el mundo durante diez mil años y que perdió su mando hace menos de quinientos años. Son gentes crueles y astutas y, para ellos, la moral no va más allá del debido respeto a las tradiciones de un centenar de siglos.
Para el joven, cuatrocientos veintiocho descendiente en línea directa del primer Brujo Emperador de Melniboné, la arrogancia de las gentes es presuntuosa y estúpida; es evidente que la Isla del Dragón ha perdido la mayor parte de su poder y pronto, en un par de siglos, se verá amenazada por un conflicto directo con las naciones humanas en alza a las que denominan con cierto aire condescendiente, los Reinos Jóvenes. De hecho, algunas flotas piratas han hecho ya incursiones sin éxito sobre Imrryr la Hermosa, la Ciudad de Ensueño, capital de Melniboné, la Isla del Dragón.
Y, sin embargo, hasta los amigos más próximos al emperador se niegan a tratar la posibilidad de la decadencia de Melniboné. Les disgusta oírle mencionar el tema y consideran sus observaciones inconcebibles y, más aún, una grave falta de buen gusto.
Así pues el emperador medita a solas. Se lamenta de que su padre, Sadric LXXXVI, no hubiese tenido más hijos, pues así habría podido ocupar su lugar en el Trono de Rubí otro monarca más adecuado. Sadric murió hace un año, musitando una alegre bienvenida a la que acudía a reclamar su alma. Sadric no había conocido, durante la mayor parte de su vida, otra mujer que su esposa, aunque la Emperatriz había muerto al traer al mundo a su único vástago, aquel ser escaso de sangre. En efecto, Sadric, en sus emociones melnibóneas (tan distintas y ajenas a las de los humanos recién llegados), había amado siempre a su esposa y no había encontrado placer en ninguna otra compañía, ni siquiera en la del hijo que había causado su muerte y que era lo único que quedaba de ella. Pociones mágicas, hierbas extrañas y encantamientos nutrieron al pequeño cuya vida mantenían artificialmente todas las artes de los Reyes Hechiceros de Melniboné. Y ha sobrevivido –sigue haciéndolo- gracias sólo a la brujería, pues Elric es de naturaleza extremadamente lánguida y, sin sus pócimas, apenas podría alzar la mano del trono en todo el día.
Si alguna ventaja ha obtenido el joven emperador de esta permanente debilidad, quizá sea que, por fuerza, ha leído mucho. Antes de cumplir los quince años había leído todos los volúmenes de la biblioteca de su padre, algunos más de una vez. Sus poderes ocultos inicialmente de Sadric, son ahora superiores a los poseídos por sus antecesores en muchas generaciones. Tiene un profundo del mundo más allá de las costas de Melniboné, aunque todavía carece de experiencia directa de él. Si lo deseara, podría resucitar el antiguo poder de la Isla del Dragón y regir esta y los Reinos Jóvenes como un tirano invulnerable. Pero sus lecturas le han enseñado también a preguntarse por el uso que se da al poder, a cuestionar sus motivos, incluso a poner en cuestión si debería utilizar el suyo, por causa alguna. Sus lecturas le han llevado a esta moral que, con todo, apenas comprende. Por eso, para sus súbditos es un enigma y, para algunos, una amenaza pues el albino no piensa ni actúa de acuerdo a sus cánones sobre cómo debe pensar y actuar un auténtico melnibonés (y más en concreto, un emperador de Melniboné). Su primo Yyrkoon, por ejemplo, ha sido oído más de una vez expresando profundas dudas sobre el derecho del emperador a regir al pueblo de Melniboné. “Ese enfermizo ratón de biblioteca nos llevará a todos a la ruina” dijo una noche a Dyvim Tvar, Señor de las Cavernas del Dragón.
Dyvim Tvar es uno de los pocos amigos del emperador y se había apresurado a informarle del comentario, pero el joven monarca quitó hierro al tema calificándolo de una traición trivial, cuando cualquiera de sus antecesores habría recompensado tales sentimientos con una lenta y refinada ejecución pública.
La actitud del emperador se complica más aún por el hecho de que Yyrkoon, quien ahora ya casi no esconde sus sentimientos de que debería ser él quien ocupara el trono, es hermano de Cymoril, la muchacha a quien el albino considera su persona más amiga y a quien, algún día, quiere hacer emperatriz.
En el piso de mosaico de la corte puede verse al príncipe Yyrkoon con sus más finas sedas y pieles, con sus joyas y brocados, bailando con cien mujeres, todas las cuales –se dice- han sido amantes en algún momento. Las morenas facciones de Yyrkoon, a la vez hermosas y taciturnas, están enmarcadas por un largo cabello negro, ondulado y ungido de aceites; su expresión es, como siempre, sardónica y su porte arrogante. La pesada capa de brocado se mece a un lado y a otro, sacudiendo a los demás bailarines con cierta fuerza. La lleva casi como si fuera una armadura o, quizás, un arma. Entre muchos de los cortesanos, el príncipe Yyrkoon goza de algo más que respeto. Pocos se sienten heridos por su arrogancia, e incluso estos guardan silencio, pues se sabe que Yyrkoon es también un brujo de consideración. Además su comportamiento es el que la corte espera y agradece en un noble Melniboné; es el que desearía n ver en su emperador.
Y el emperador lo sabe. Le gustaría complacer a su corte, que se esfuerza en halagarle con bailes y diversiones, pero no consigue animarse a participar en lo que, privadamente, considera una secuencia tediosa e irritante de posturas rituales. En esto, quizá sea más arrogante que Yyrkoon, quien es bastante patán.
Desde los pórticos, la música se hace más alta y compleja cuando los esclavos, especialmente instruidos y sometidos a una intervención quirúrgica para cantar una única nota perfecta, son estimulados a un esfuerzo más apasionado. Hasta el joven emperador se emociona ante la siniestra armonía de la canción, que poco se parece a nada de lo emitido hasta ahora por una garganta humana. ¿Por qué ha de producir su dolor una belleza tan espléndida?, se pregunta. ¿O es que toda belleza se crea mediante el dolor? ¿Es éste el secreto del gran arte, tanto en Melniboné como entre los humanos?
El emperador Elric cierra los ojos.

Dado el tema del realismo sucio, os he añadido una antología de relatos de Raymond Carver, para que le echeís un ojo.
Espero que lo disfruteís. Podeís encontrar las ediciones de sus cuentos publicadas por Anagrama.
Que os sirva de ejemplo estos relatos para vuestros ejercicios.
Un saludo
S

Cuando salió del metro, Margarita, enfiló la calle a paso ligero ya que llegaba tarde al trabajo. Para ganar un poco de tiempo, entró por el callejón que daba a la parte de atrás de la tienda.
El portal era lúgubre y siniestro, de aquellos antiguos que dan más la sensación de que entras a las mazmorras de un castillo en vez de a la trastienda de un local de mobiliario de diseño que era donde trabajaba Marga.
De golpe sintió una presencia a su espalda. Cuando iba a girarse se lo impidió una manaza que le clavó los dedos en la garganta, tan fuerte que no pudo articular ni un simple gemido. Se desvaneció.
Despertó en el almacén, amordazada con precinto, con los brazos elevados y atados a una reja que estaba bastante más arriba de su cabeza.
A unos metros estaba él, excitado, en la penumbra, sin mediar palabra, ni un gesto, observando su desespero, el orín que le resbalaba por sus contorneadas piernas, el temblor de todo su cuerpo, el frío, el miedo, la incertidumbre,… Así, desnuda frente a él, no le podía esconder la más mínima expresión del terror que le haría sentir.
Ella suplicaba con ojos desorbitados, no entendía.
Oyó una respiración gangosa y apareció de entre la negrura un gran perro, un dogo argentino, negro, baboso y muy jadeante. A una orden de su amo, el perro se acerco a ella y la empezó a lamer. Ella se retorció en círculo sobre la atadura de sus manos, hiriéndose profundamente. Sintió la sangre resbalando por sus brazos. El perro también y se incorporó posando las enormes patas en su pecho para lamer el río rojizo que se iba deslizando por los hombros. Sentía su aliento caliente en pleno rostro, las babas goteando sobre su piel temblorosa, la asquerosa lengua enorme y rasposa rascándole la piel, reptándola una y otra vez . Ella desencajada no se atrevía a mirar aquella mandíbula que podía arrancarle un brazo o la cabeza de un bocado. .
Hasta que no la dejo limpia no se bajo al suelo aunque siguió husmeándole todos los rincones de su cuerpo. También lamió toda la orina que había chorreado por sus piernas. Absorbió el charco del suelo como si de agua fresca se tratara y reculó hasta postrarse a los pies de su amo.
Una palmada en el lomo y una sonora carcajada, atronadora a los oídos de Marga, la inquietó todavía más si cabía.
Noto unos pinchazos en su estómago, en las nalgas, miraba y sólo veía agujeritos por los que salían gotas de sangre, la picoteaban sin cesar, hiriéndola en las partes más sensibles, los pechos, las axilas, las ingles. Eran los clavos de una pistola de bricolage, lanzados a máxima potencia que se le incrustaban en la carne.
Sus gritos ahogados le hacían venir arcadas, se estaba ahogando, apenas podía respirar por la nariz ya que le salía el vomito, intentaba controlarse, resistir, pataleaba contra la nada, cada vez con menos fuerzas,… oyó un ruido en el suelo,….. como de clavos, resultaron ser dardos con puntas afiladas y pesadas.
Él apuntaba a los pies y ella saltaba intentando esquivarlos, hasta que acabó usando su cuerpo como diana y ella perdió el sentido. Llevaba unos diez clavados cuando empezó a desangrarse con el que le había acertado en la yugular. Se formó un enorme charco viscoso alrededor de su cuerpo inerte.
Saciada su ansia con tal macabra escena, se dio por satisfecho. Se levantó, le indicó a Gros, el perro, que limpiara todo aquello y allí lo dejó, sabiendo que daría buena cuenta de ella cuando sintiera hambre.
Lo veía una vez cada quince días, pero para nada era un perro desatendido, le bastaba que le dejara un fiambre para alimentarse esas dos semanas, justo el tiempo que él necesitaba para no enloquecer y volver a hacer realidad sus fantasías.
Cerró el portón de aquella antigua mazmorra subterránea, subió, se quitó la enorme capa que le cubría y mirándose al espejo se ajustó el nudo de la corbata, se colocó la elegante americana y limpió el polvo de sus zapatos.
Aunque con muchísimo retraso, ya era hora de abrir la tienda.
Pilar Moreno, 22 de enero de 2009
Curso presencial Escritura Creativa en Barcelona
Publicado por Sergio Monguiló | 02:47 | cursos | 0 comentarios »Comienzo del curso
16 de Marzo del 2009
Horario
Viernes de 18:30 a 20:30
Precio e inscripción
Precio: 75 euros / mes. (consultar descuentos)
Tel: 653 23 57 19 / 646 28 32 54
Donde se imparte:
Carrer Sant Lazaro 6
BARCELONA
08002
Metro: L3 Liceu
L2 Universitat
Barrio: Raval
Dirección:
Centro de Estudios Narrativos
www.centronarrativo.com
info@centronarrativo.com
sergiomonguilo@gmail.com
http://aulaescrituracreativa.blogspot.com
EL CURSO:
Este curso va dirigido a todas aquellas personas que pretenden mejorar en la creación literaria teniendo una mayor profundización con el conocimiento de la técnica.
Éste es un taller de experimentación y perfeccionamiento, y abarca todos los temas que un narrador debe conocer y practicar para mejorar en el oficio. Dichos conocimientos de la técnica son comunes a los distintos géneros como el relato, la novela o el guión y le servirán para el desarrollo de los mismos.
Tiene una orientación práctica, de experimentación, conocimiento y realización de proyectos. La finalidad es potenciar la práctica ensayando con diferentes estilos y resolver las dudas que pueda tener en el desarrollo de sus ejercicios.
Metodología:
El curso se estructura en 12 clases de dos horas y esta pensado para un grupo de diez personas. Se imparte a partir de tres procedimientos:
Por una parte, se trabajarán las técnicas narrativas a través de la teoría, las lecturas y las dinámicas propuestas, basadas tanto en los aspectos formales como en los principios estilísticos y desarrollo de la creatividad, normalmente dichas dinámicas se realizarán en grupo y ofrece el aspecto más lúdico del curso.
Por otro lado, una parte vital del aprendizaje se generará a partir de los textos de los alumnos, de su corrección por parte del profesor y del comentario y discusión, de los mismos, entre los participantes.
Por último, el alumno dispone de seguimiento tutorial y apoyo del profesor, para ello dispondrá del correo electrónico del tutor, su número de teléfono, así como de la posibilidad de solicitar un seguimiento de su trabajo para el posterior desarrollo de un proyecto largo, como una preparación de Novela, una compilación de relatos o el desarrollo de un guión de largometraje.
Al principio del curso el alumno conocerá las bases del estilo que le permitirá obtener un ojo crítico frente a su trabajo y obtener herramientas para la corrección de sus creaciones. No tardaremos en introducirnos en la técnica narrativa, analizando los elementos principales que la componen y recorriendo las diferentes técnicas que giran en torno al narrador y los personajes, para posteriormente organizar los diferentes proyectos que los alumnos deseen llevar en paralelo con el propio curso.
El alumno también tendrá a su disposición un manual en la dirección de Internet www.centronarrativo.com para que pueda repasar aquello que se verá en clase y que le servirá de apoyo para la realización de los textos. Así mismo y de manera continua tendrá material de apoyo sobre todos los temas tratados en clase.
TEMARIO:
DIA 1
FUNDAMENTOS DEL ESTILO.
Consideraciones sobre el estilo, la sencillez. y la visibilidad - La personalidad. El estilo y sus riesgos.
DIA 2
COMO UN ARTESANO
Entre la idea y la escritura -Pasos de la construcción –El ciclo narrativo
DIA 3
DESGRANANDO LOS MOMENTOS DE LA NARRACIÓN
Mostrar y decir - La escena y la escena climática
DIA 4
HACIA LAS CLAVES DE LA HISTORIA
Clímax y anticlímax
DIA 5
EL DISEÑO NARRATIVO ÉPICO
Las estructuras míticas –La trama arquetípica
DIA 6
EL ANTI-DISEÑO
La vanguardia
DIA 7
DISTINGUIENDO LAS TRES VOCES EN TU RELATO
La tríada. Autor-Narrador-Personaje –Claves del narrador
DIA 8
EL QUE CUENTA LA HISTORIA ES EL NARRADOR
Cuanto conoce la voz de tu relato – Los grados de acercamiento en la descripción – El tono del narrador.
DIA 9
LOS OTROS NARRADORES
El multiperspectivismo -El cambio de narrador -Controlando al narrador.
DIA 10
EL PROTAGONISTA
La psicología del personaje
DIA 11
SON LO QUE DICEN Y COMO LO DICEN
Él dialogo -Hacia un buen dialogo -El subtexto
DIA 12
EL MUNDO EDITORIAL
Publicar – Editoriales – Agentes – Derechos de autor
PROFESOR:
Sergio Monguiló (Zaragoza 1980)
Escritor, fundador y editor desde 2004 de la revista Gato Negro especializada en cómic y literatura, (“el futuro está aquí y resulta de lo más estimulante” EL PAIS 2006)
Ha trabajado como locutor y redactor del programa de radio Hablando Solos, y en la actualidad es guionista de Comic. Es profesor de Escritura Creativa con más de 700 horas impartidas, en escuelas privadas y entidades públicas. Posee más de una veintena de relatos publicados y en estos momentos se encuentra ultimando el manual de narrativa “Curso para Quijotes” de próxima aparición.
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El viaje del escritor - Christoper Vogler - Descargar
Publicado por Sergio Monguiló | 02:44 | descargas | 5 comentarios »
El viaje del escritor se ha convertido en un auténtico clásico y obra de referencia entre los guionistas de todo el mundo. Miles de escritores de reconocido prestigio, cineastas, guionistas y estudiantes de numerosos países han comprobado ya el potencial creativo de las propuestas de Christopher Vogler, ya que éstas van más allá del mero consejo para el diseño y la resolución de historias y hablan a cada escritor de una manera diferente.
El héroe de las mil caras - Descargar
Publicado por Sergio Monguiló | 02:42 | descargas | 1 comentarios »
Campbell se dedicó desde muy joven a investigar la importancia de los mitos en el comportamiento individual y colectivo del hombre. Descubrió, haciendo un detallado estudio histórico de varias mitologías y religiones en el mundo, que existen temas comunes a todas ellas. Sus intuiciones fueron en gran parte inspiradas por el famoso psiquiatra C. G. Jung, quien creía que existen arquetipos en lo inconsciente colectivo. Los arquetipos constituyen una especie de memoria biológica común a todos los seres humanos. Los estudios de Campbell resaltaron la importancia de la figura del héroe en todas las culturas humanas de todos los tiempos. También elaboró la hipótesis de que el héroe pasa a través de ciclos, lo que constituiría el camino del héroe, con un patrón cultural común: separación – retiro, iniciación - entendimiento, retorno - vuelta a la sociedad y transformación de ésta.
Campbell, luego de haber abandonado su tesis doctoral, debido a estar en desacuerdo con la línea rígida del mundo academico, comienza su carrera docente en 1934 en el Sarah Lawrence College, donde permanecerá por treinta y ocho años.
El planteamiento general de sus obras más conocidas, El héroe de las mil caras y Las máscaras de Dios, consiste en señalar las significativas coincidencias observadas entre el simbolismo de los sueños y ciertos elementos característicos de los mitos. El autor efectúa una exposición ordenada de dichos elementos, que ilustra mediante profusas referencias a las mitologías de los grupos culturales más diversos. La partida, la iniciación, la apoteosis y el regreso son componentes esenciales de la aventura del héroe y se identifican una y otra vez en leyendas, tradiciones y rituales de todos los pueblos del mundo: en los mitos polinesios o griegos, en las leyendas africanas, en las tradiciones de los aborígenes norteamericanos, en los cuentos de hadas y aun en ciertos símbolos de las grandes religiones actuales.
Campbell indica la posibilidad de que estos sistemas simbólicos representen creaciones naturales de la mente humana -de ahí su difusión- y señala que la situación perturbada de la sociedad occidental en los últimos tiempos bien pudiera deberse al descrédito progresivo en que han caído las mitologías y a la racionalización sufrida por ellas, con lo cual las imágenes simbólicas se refugian en su lugar de origen --el inconsciente-- y el individuo aislado ha de enfrentarse a los dilemas que en un tiempo resolvían satisfactoriamente los sistemas mitológicos colectivos.


